domingo, mayo 25, 2014

Una escritora divaga

Y de pronto ayer me sentaron, me revolcaron y me hicieron sentir que nada sé. Por primera vez leyeron mis historias en voz alta, un escritor prestigioso con el que estoy llevando un taller de escritura creativa, encima. Sentí que mi rosácea se ponía más imprudente que nunca, que mi cara iba a reventar.

Pude haber escogido cualquiera de mis mejores cuentos, los que he revisado varias veces y he editado con cuidado, pero elegí, para ser leído, un escrito amorfo que consta de tres pequeños párrafos que describen situaciones románticas (los lectores del blog lo conocen). Intenté por primera vez sacar a la luz mi idea de hacer historias con soundtrack, pero creo que a nadie le pareció tan genial.

Mi profesor mencionó un buen punto, que si incorporo música, puede que sea ella y no mi creación la que mueva al lector. Si pues, pero mi idea era que las canciones y el escrito se complementen y no compitan entre sí, yo pensaba en darle al lector diferentes sensaciones al leerme, pero en fin, yo no tengo ninguna experiencia en vender libros a nadie y creo que el punto es válido.

Otra que cosa que él menciona siempre es que mi estilo es muy directo y frio. Si, así mismo lo considero yo, y nunca pensé que eso fuera un problema. No me gusta lo recargado, no me gusta dar cien vueltas para decir las cosas y pienso que el lector se impacta mucho más cuando le sueltas las cosas de frente, justamente porque no lo espera. Por otro lado, una cosa es directo y lo otro es simple y peor simplón. Yo no quiero escribir simplón, yo no creo que escribo simplón, pero diantres, ¡lo he dudado!. He dudado que mi estilo, que yo consideraba bueno, en verdad no sirve para nada, no va a funcionar y ¡nunca voy a vender un solo libro!.

Me siento muy insegura. Ya tengo 37 años y excepto por el cuento que algún día publicaron en un compilado , no tengo más obra que haya visto la luz. Yo he creído siempre que lo que quiero hacer es escribir y encima considero que tengo un talento. Ayer lo he dudado y me asusta más el hecho de que yo siento que lo único que puedo hacer bien es esto y si no, entonces no soy capaz de hacer nada.

Como chola terca que soy, empezaré a editar mis cuentos, porque he decidido que tengo que intentar publicarlos. Ustedes, que siempre han sido tan generosos al pasar por aquí, me han hecho considerar que de alguna manera valen mis historias. Entre nosotros, ustedes y yo, no nos debemos nada y por eso siempre he sentido que sus comentarios han sido sinceros cuando he logrado arrancarles algún sentimiento o sensación con mis letras. Gracias por eso. Ahora sólo me queda esforzarme más, pulirme más y hacer caso a las críticas. Eso sí, no esperen oraciones gigantescas y rimbombantes conmigo. Nunca. ¡Yo soy la reina de la frase corta y el punto seguido!

And I look pretty in pink…

 

viernes, mayo 02, 2014

Pequeña historia de reconciliación para un solitario y enfermizo abril


Ella ha decidido darle la oportunidad de hablar. Se han citado en el mismo bar de siempre, el de los tiempos felices. Ella se siente feliz porque por fin ha podido ponerse aquella falda que le queda bonita. Mientras camina rumbo a la cita puede sentir, claramente, los latidos acelerados de su corazón.


Se encuentran, se sientan, piden unas chelas. Se fuman unos cigarrillos. Se sonríen como un par de adolescentes, al cruzar miradas. A ella siempre le ha gustado su olor. Él le está hablando despacio y la ha tomado de la mano, luego de apagar su pucho. Le dice que la ama, que no le importa todo lo que ha pasado antes, que la ama como siempre. Ella siente que quiere llorar, pero también sonreír, que el mundo se ha convertido en un lugar mejor, pero aun así no encuentra las palabras. No quería permitirse amarlo más, pero ya no puede seguirlo negando. Ella le aprieta la mano y como no lo hacía desde hace tantos meses, se acerca mucho para mirarlo a los ojos, para que él responda de la misma manera que lo hizo desde el día en que se amaron por primera vez, con un beso interminable, cargado de todo eso que sólo ellos pueden sentir, el uno por el otro.

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