viernes, abril 11, 2014

CARTA PARA UNA AMIGA

Querida Ann,

Esta sería una carta que quisiera entregarte si pudieras leer español…

Si no estuvieras tan enferma, si no fuera yo, tan tímida. Aunque creo que no soy tímida en verdad, soy más bien una persona muy insegura. Dejó de hacer cosas por miedo, por prejuicio, por falta de confianza.

Creo que el resto de ladies de los ejercicios, no pueden entender muy bien porque siempre digo que me que caes super bien, que te aprecio mucho, especialmente porque soy la nueva, aunque ya nos conozcamos desde hace tres años. Siento que de repente no me creen. No saben lo mucho que aprecio las cosas que hiciste por mi, sin conocerme bien, siendo extranjera.

El único motivo por el cual dejo mi habitual inseguridad es cuando me toca pelear por mis hijos. Una persona que prometió ayudarme con S. y luego no pudo, o no quiso, fue quien sugirió que te pida ayuda a ti. Aunque con solo verte y decirte, hi, how are you doing this morning? ya me caías bien, tampoco era para que te vaya a pedir un favor personal, no éramos patas. Pero lo hice. Toqué tu puerta una mañana bien temprano y me hiciste pasar. Te conté lo que sucedía y me dijiste que me ayudarías. Y después de aquello tuve la oportunidad de verte todos los días por varios meses y conocer lo suficiente de ti como para llamarte amiga.

Asi supe que tenías mas de 70 años, que eras from Detroit, Michigan… and there is nothing there. Que habías cumplido 40 años de matrimonio con tu esposo. Que no te gusta Mr. Obama. Tampoco los inmigrantes ilegales, lo cual generó interesantes conversaciones entre nosotras. Que no ves nada de malo en que la gente guarde armas responsablemente. La verdad, me enseñaste a respetar el otro lado de la moneda.

También aprendí que te gusta hacer postres, especialmente cookies, que mis hijos disfrutaron mas que yo, por mi estupidez de no querer engordar. Que también te quedaste en casa cuando tus hijos eran pequeños para cuidarlos y que volviste luego a trabajar. Que eres fan de Internet y haces las mejores búsquedas, porque me conseguiste una persona que limpiara toda la alfombra de casa por $100!!.

Creo que nunca te dije que me recordabas mucho a mi mamita. Es que a pesar de ser buena gente, no eres la típica persona mayor dulce, que habla pausado. Me gusta tu voz fuerte, tu crítica mordaz, tu ironía, tu humor negro.

Tampoco sabes que cuando tuve un par de horribles días fui a buscarte con excusas solo para tener alguien coherente y chévere con quien hablar. Y que me encantó descubrir que eras también una buena bebedora y tomarnos esas cervezas heladitas en tu balcón, bajo el sol calentísimo de Colorado, que ambas amamos. No te gusta el invierno y a mi tampoco, entonces cada vez que yo me quejaba del calor, tu me decias, better than snow, I don´t complain. Y me ensenaste con eso, a parar la quejadera absurda con el clima.

Me gusto invitarte alfajores, queque de chocolate de mi mamita y pedirte recetas. Que me prestaras tu olla de presión que me recordó tanto mi infancia y que me escucharas cuando, insensiblemente, me quejaba de ciertas cosas respecto a mi familia. Me gustas mucho Ann, pero ya no tenemos mucho tiempo mas de continuar esa amistad que yo esperaba sea larga y tendida. Te estas muriendo con cáncer y yo no soy de las personas mas allegadas que te están acompañando estos días.

No he dicho que eres muy reservada y no te gusta el drama, por eso desde un principio dijiste que no querías recibir gente. Ahora tampoco puedes, porque andas casi sedada. Y la verdad es que yo no quiero hablarte con pena, con lástima, como si casi no estuvieras y lo cierto es que aca estás, todavía. Pero estas sufriendo, sin duda.

Pienso mucho en ti, pero seguí el consejo de una de tus mejores amigas que me dijo que no te esté llamando y menos tocando la puerta, porque eso iba a incomodar. Igual te mandaba mensajes porque te gusta recibirlos. Y asi hemos estado estos últimos meses. Pero hoy me llamaste tu. Me alagré cuando vi tu nombre en la pantalla. Pero casi no te entendí nada Ann y no sabía que decirte. Me hablaste cosas con poco sentido y yo solo atiné a decirte que si deseabas, podía ir a verte. Pero creo que no me entendiste. Y me dijiste I have to let you go, I´ll talk to you later. Se te escuchaba como si estuvieras padeciendo y eso me dolió mucho.

Ann, ya llegó la primavera y espero que el sol tibio te abrigue un poco, porque que la oscuridad es fea y asusta. No se si voy a tener alguna oportunidad mas de hablar contigo. Ahora mismo me siento tan tonta de no haberte dicho mas, pero sonabas tan diferente, tan drogada, tan adolorida que no pude, me trabé…

Un dia te dije que no tenía palabras para agradecerte por la gran ayuda que me diste, cuando tanto lo necesitaba y siendo una casi desconocida. Y tu me contestaste que no te agradezca tanto, que algún dia, yo también tendría la oportunidad de ayudar a alguien y que sabías, que también lo haría. Prometo que asi lo haré. Thank you Ann, en verdad, muchas gracias.

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