sábado, mayo 11, 2013

Segundo domingo de Mayo

Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia...

Ya lo han hecho muchas veces, desde hace casi un año. Secretamente. En una sociedad hipócrita como en la que viven, los amantes tienen que esconderse siempre. Ellos se han guarecido tras puertas cerradas, en casas vacías, en azoteas, en hoteles, en escaleras oscuras, en habitaciones de extraños. Se aman.

Esta noche es diferente de la mayoría porque están fuera de su sucia ciudad. Se sienten libres. Llegan de la elegante fiesta, sonrientes, con una botella de whisky y unos cigarrillos finos como souvenir. Pelean porque él quiere beber y ella no. Se resienten. Dramatizan. Al rato, él la abraza y la besa con ternura. Luego llega la pasión y ambos se rinden una vez más. Se aman.

Esta noche es diferente de las anteriores, porque están fuera de la ciudad, amándose y está ocurriendo un milagro, que en ese momento ellos, perdidos en sus sensaciones, no alcanzan a imaginar. Un milagro, gracias al cual, unos meses después, a ella la llaman por primera vez, mamá.

 

I Love you!

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