viernes, enero 11, 2013

Desde la acera de enfrente (Cuento)

Te puedo ver al otro lado de la calle. La avenida es grande y de doble vía. Es sábado, es invierno, mas o menos son las 2 de la tarde. Hay mucho tráfico, bastante ruido, estamos en el centro de la ciudad, que es gris, que es sucia, que está llena de gente. Sin embargo, te veo claramente al otro lado de la calle. Te veo queriendo sonreir, y yo tratando de estar seria porque estoy molesta contigo y encima estás tarde. Se supone que estoy molesta contigo, como sólo se molesta uno con alguien al que quiere mucho, por alguna razón tonta, o no tanto, pero que rápidamente se olvida. Sobretodo cuando ese uno, puede mirar al otro, del otro lado de la calle y sentir que el mundo alrededor se detiene.

Tengo el impulso de correr hacia ti, pero claro, hay muchos carros yendo y viniendo, por mas punkie que sea, no puedo. Y tampoco es que te la voy a poner asi de fácil. Es mas divertido observarte en desesperación porque llegué la luz roja para que te deje venir hacia mi. Si uno de los choros de alrededor quisiera llevarse mi cartera, este sería el momento perfecto, porque a lo único que presto atención es a tu sonrisa de niño, a tu apuro, a tus ganas de llegar a mi que puedo oler. No se porque te quiero tanto. Luz Roja. Cruzas y no dejamos de mirarnos. Te quiero tanto que llegas y los dos sonreímos, no hay más pelea, nos abrazámos y el mundo es un lugar perfecto aún en medio de la caótica y violenta ciudad.

No se por que te quiero tanto que me olvido del tráfico, de la suciedad, del ruido, de los choros, del dia, año u hora en la que estoy. De tus borracheras que terminan en palabras que me hieren, en miradas que me hieren, en silencios que me hieren. De tus mentiras. De tu manera equivocada de pelear por mi, que no entiendo. Te quiero tanto aún cuando ya no estas aquí, cuando nos separa mucho mas que una avenida de doble vía. Pero todavía insisto, de cuando en cuando, en ponerle pausa a todo y casi te puedo ver sonriendo del otro lado, desde donde quiera que estés. Y se me olvida todo y todo es perfecto nuevamente. Como cuando tantas veces nos reímos mirandonos a los ojos de algo que sólo nosotros entendíamos, como cuando nos escondíamos para hacer el amor, como cuando escribo y escribo y escribo solamente pensando en ti, como cuando te enseñaba mis cuentos y te gustaban, te emocionaban. Como cuando me besabas, como cuando me decías te quiero y yo pensaba que era para siempre. Me gusta pensar que quieres correr hacia mi, aún. Y todavía puedo ver tu sonrisa.

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Close my eyes
Feel me now
I don't know maybe you could not love me now…

Sometimes, my bloody valetine.

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