domingo, noviembre 25, 2012

SIN TITULO (I)

11 am y ya quiero beber. Me esta fastidiando tu ausencia. Iba a decir doliendo, por esa tendencia mia de victimizarme y elevarlo todo a la enésima potencia. No, no me duele con cara de pena de telenovela, ni con mirada al cielo, ni siquiera con lágrima. Me fastidia tu ausencia, te echo de menos, sobretodo porque contigo, todo es mas fácil.

A veces me pregunto si alguien se dará cuenta de mis rarezas, si por eso será que casi no tengo amigos. Si alguien percibirá esos dolores de cabeza sin sentido, la manía de sujetarme fuerte el pelo, de mirarme en los espejos para verme siempre mal, de mi odio por el silencio, de mis justificaciones cada vez que hablo, digo, pienso algo, mi aprensión por los espacios pequeños y cerrados, los sueños interrumpidos por respiraciones dolorosas, esas raras costumbres, que a ti no te parecen raras, que no te lo parecerían si las conocieras todas; lo presiento. Te extraño y no te lo puedo decir.

No te puedo decir un montón de cosas. No debería ni siquiera pensarlas. No debería soñarte de ninguna manera en mi vida. No debería quedarme inmóvil corriendo con el cerebro, hay que moverse, avanzar, derribar, dicen.

El sol no ha salido. Quisiera tener un picnic cerca del agua. El mar, un lago, una laguna, cualquier hueco con agua y arena suavecita alrededor. Un mantelito de flores menuditas, una botella de vino, unos quesitos, muchas sonrisas, tu. Y el sol que no ha salido hoy.

O un pasadizo oscuro, delgado, en alguna casona virreinal. O barroca. En Lima, en Paris, en Madrid. El pasadizo de madera crujiente a cada paso, las risas nerviosas, la noche cómplice, la casi caída, tu brazo salvándome. El amor en medio de la decadencia. Y aún es de dia.

Y mi frustración en su cumbre porque no puedo escribir como hombre, como Bryce, como Ribeiro, como García Marquéz, como Ray Bradbury, como Fuguet, como Vargas Llosa. No conosco buenas escritoras mujeres, casi todas hablamos de amor, mírame sino ahorita. No se cuando llegará a mi mente esa gran historia.

Y tengo una pila de pendientes por cumplir, una serie de sonrisas que dar, de palabras que decir al mundo. Una vida normal que sostener, un mundo de ideas irreales, en el medio del caos secreto de tu ausencia…

 

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