viernes, mayo 28, 2010

El Final

 

Helena se sube a un taxi para irse a casa pero sentada en el asiento del copiloto marca el numero de Javier. Él quiere verla de inmediato, asi que ella le pide al taxista que cambie de rumbo hacia San Andrés de Miraflores, donde acaban de quedar en verse.

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Isabel timbra al teléfono de su esposo, Diego, pero nadie le contesta. Debe estar en medio de la juerga con un par de bataclanas, piensa ella, pero por primera vez, eso le da tranquilidad. Asi ella puede por lo menos conversar un par de horas con Sebastián. No sabe bien que va a resultar de esa reunión, pero ella quiere saber que sucede cuando se miren a los ojos. Isabel quiere sentir, necesita sentir, despues de haber vivido tanto tiempo con el corazón medio adormecido. Por ello se ha puesto linda hoy, se ha sacado los lentes, se ha maquillado y arreglado el cabello, también las manos y se ha perfumado. No solo piensa en estar linda para Sebastián, sino que quiere darse la bienvenida a sí misma, ya que por mucho tiempo, estuvo perdida.

Así, linda y riendo esta Isa mientras maneja su auto. Estaciona en el San Andrés y camina radiante con el corazón latiendo fuerte de la desesperación de saber si él ya llegó y la está esperando, o ella ha llegado primero. A la misma vez, llega otra chica sonriente al local y las dos se enredan en la puerta.

A Helena le llama la atención la joven que se cruza en la entrada de San Andres, delgada, guapa pero con sumamente nerviosa, ya que ambas quieren entrar y ninguna de las dos sabe cual debe hacerlo primero. Se quedan paradas unos segundos, se ríen y Helena le dice, pasa nomás. E Isabel entra como un rayo.


Helena avanza a continuación y se encuentra con Javier sentado en una de las mesitas cerca a la entrada del local. Él se levanta y la abraza fuerte. Se sientan y sonríen ingenuamente. No saben bien de que hablar, se hace un breve silencio y él le dice, que guapa estas gordita, te he extrañado tanto. Pero cuando ella le va a contestar, él replica, espera, no me digas nada, te tengo una sorpresa, se pone de rodillas y estira el brazo. Tiene una cajita en la mano y una mueca que casi la hace reir. Entonces, pronuncia las palabras que ella ha estado esperando durante media vida, Helena, cásate conmigo...

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Isabel termina su limonada frozen, que escogió para calmar los nervios mientras esperaba a Sebastián.  Pide luego un maracuyá sour. Ella casi nunca bebe, menos sola, pero hoy no es un dia habitual. A pesar de que el licor la relaja, empieza a sentir una tristeza extraña al ver que él está tardando bastante en llegar. De pronto el mozo se acerca a preguntarle si todo está bien, si puede traerle algo mas y entonces ella siente su celular sonar, bajito, porque está dentro de su cartera, corta la conversación con el mozo inquisidor para contestar pero es muy tarde, llamada perdida. Hay un mensaje de voz, eso sí. Es Sebastián, ha tenido un contratiempo y no va a poder asistir a la cita, se disculpa, tal vez será para otra ocasión.

Ahora la tristeza de Isabel es infinita. Esa noche donde enontraría la vida nuevamente, la acaba de matar. Siente que la cara se le va poniendo roja y caliente. Siente entre desesperación y rabia, bien fuertes, quiere llorar a gritos, como si toda la pena de su vida despertara en ese momento. Pero ella no puede llorar, no puede descontrolarse, ella tiene que estar calmada. Pide la cuenta seria, paga y agarra su cartera, se para, camina despacio hacia la salida de San Andrés. A la chica que se cruzó en la puerta, le están pidiendo matrimonio?…

(AMIGO, AMIGA LECTORA. Sí, TU QUE ME LEES, SI PUEDES DALE CLICK A ESTA CANCION, QUE ME ENCANTA PARA ACOMPAÑAR EL FINAL DE ESTA TU HUMILDE NOVELA)

Isabel maneja casi inconscientemente hacia la casa de sus padres. Le gusta la entrada a esa casa, es el único lugar donde se siente confiada, ama el olor a hojas humedecias por la garúa. La garúa eterna de Lima la hace sentir bien. La garúa eterna que vive en su corazón empieza a caer también. Por fin está llorando, de vuelta a casa.

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En el San Andrés, Helena se avalanza felíz sobre Javier. Lo abraza, casi le arrancha el anillo de las manos y se lo pone en el dedo. Claro que sí, Javier!. No sabes que felíz me haces, claro que sí acepto!!!. No sé como hemos podido pelear por una idiotez como esa a la salida de la chamba, gordita y estar separados tanto tiempo, te amo, le dice él, emocionado. Y se besan y se abrazan y se ríen y piden un par de coctéles para celebrar. De pronto, el celular de Helena baila sobre la mesa, es un mensaje de texto. Un ratito amor, dice ella y  a continuación esconde un poco el teléfono para leer:

Gracias por esta noche, linda,

hablamos pronto para vernos donde siempre.

Miau. G.

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lunes, mayo 24, 2010

Si todo se termina, todo vuelve a empezar... (último capítulo)

 

Esta huevada tiene que acabarse ya. Tengo que encontrar el final de una vez, o no caigo parado por mas Gato que sea, se dice Diego a si mismo mientras termina de acomodarse los pantalones para salir del baño. Las manos le sudan y estan heladas, se las ha lavado muchas veces durante el dia, las siente pegajozas y eso le molesta  mucho.  Se siente muy tenso. No ha llamado a Helena ni ha respondido sus llamadas. Al salir del baño sabe que tiene que recoger a Isa para el almuerzo, sabe que ella lo espera, sabe que ha hecho puras idioteces, se siente en jaque y solo quiere acabar todo de una vez. La cabeza le estalla, pero tiene que salir y decidir.

-Hola amor, sorry, como te digo, por anoche...
-Diego, es que te queria ubicar para ver lo de los partes pues, mira no tengo mucho tiempo para almorzar hoy, asi que aca los traigo, ayúdame pues...
-Si, el color verde olivo esta bien, me encanta!...entonces cuando dices que estan listos, en una semana?. Excelente, la verdad estoy feliz de que al fin nos casamos, Isa!. Ahora esperame un ratito, tengo que hacer una llamada de chamba, ya vengo.

Helena, si, sorry que no te pude llamar antes...sabes, creo que los piscos se nos subieron bastante anoche... mira, yo te quiero mucho, pero no quiero hacerte daño y estoy cagado del cerebro, ya lo sabes...no pues, no llores, ecuchame por favor...calmate!!!, no, no voy a terminar con Isa, ella es mi novia, ya lo sabes, y tu no te mereces a alguien como yo, no pues, no me insultes, no me dejas explicarte, no puedo ir a verte ahora, por eso te llamo pues...ya tranquila, mira si quieres nos vemos pero manana o pasado y hablamos...Helena, no me hables asi...bueno pues si me vas a hablar asi, mejor te corto...no, tu no me vas a hacer ningun escándalo, tu no eres asi, ademas todos te conocen y te vas a ir a la mierda en la empresa...ya pues, no llores!!! Mira como te digo, podemos seguir siendo patas, siempre...yo te quiero pues Helen, tranquila, si pues deberíamos vernos…

ramo3 

-Donde estabas, Diego?
-Fui a refrescarme un poco mi amor, serán los nervios pero siento que tengo que ir cada cinco minutos y echarme un poco de agua. No me pongas esa cara pues, mira que eres la novia mas linda del mundo, Isa. Dame un besito, si?, mira, mira para la foto. Y él sonrie radiante (pensando en que el próximo sábado se encontrara con Helena, donde siempre).

Pero Isa no esta contenta. Se  acaba de casar con el Gato y no siente nada diferente, Se supone que al ser su esposa se haría la magia y ella dejaria de pensar en Sebastián y se sentiria feliz y radiante, y eso no estaba sucediendo. En verdad, ahorita mismo queria huir de esa recepción, llena de tanta gente que la felicita sin saber que ella no está nada, nada tranquila, menos contenta. El perfume de Diego la molesta y esa sonrisa que tanto le encanta, la hace sospechar mil cosas. Se pregunta incluso si él ya no estará pensando en tirarse a alguien ahi mismo en la fiesta. Ese es el tipo de cosas que su flamante marido hace y esa es la clase de cosas que ella aceptó siempre.

O tal vez sí. Porque ella nunca tuvo la valentía de enamorarse de verdad. Cuando casi lo hacia con Sebastián huyó corriendo, simplemente porque no quería ser una patética enamorada, no quería sufrir nunca en la vida. Por eso no queria sentir, solamente quería cumplir con lo que tenía que hacer  y ser siempre la mejor, al menos en apariencia. Ahora se sentía tan vacía y paradójicamente, mas cerca de Sebastián que nunca también.

- A donde vas tu ahora Isa?, pregunta Diego a su esposa.
-Yo tambien estoy un poco nerviosa, eso de las fotos me estresa Gato. Necesito ir a los servicios, voy a pedirle mi bolso a mi mamá.

Y busca en su bolso la billetera y dentro de ella el papel con el teléfono de Sebastián y lo marca a lo loco, agitada, tras una pared lejos de todos. Una, dos tres, cuatro timbradas...

-Alo?
-Sebastián soy Isabel, estás ocupado?
-...No, no estoy ocupado, dime...
-Leí tu email, podemos vernos, estas en Lima?
-Vaya, pero eso fue hace mas de un mes…
-Bueno, si no se puede entiendo Sebastián.
-Esperate Isabel, mira sí estoy en Lima, trabajando por acá, por eso te escribí...creo que sí podríamos vernos. Pero, te escucho agitada, estás bien?
-Si, estoy bien y ahora un poco ocupada, voy a estar full toda la siguiente semana, pero crees que podemos vernos el proximo sábado?
-Sí, de hecho, dime dondé?
-En San Andrés de Miraflores...Gracias Sebastián, tengo que colgarte ahora, sorry.
-Te veo ahi entonces, el sábado...que estes bien. Es un gusto escucharte.
-Cuidate, bye
-Bye.

Y entonces ahora con quien es la foto?, pregunta Isabel al regresar, con una sonrisa radiante.

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Sebastián se queda parado un buen rato con el fono en la mano. Estaba por salir a la reunion de unos amigos, pero de pronto se le quitan las ganas. Esa breve conversacion con Isabel significa todo. Sin embargo esperaba esa llamada antes, por qué contestar despues de más de un mes, después que él ya había dado por perdido ese último intento. Mejor paraba de pensar y sí salía, total en una semana, varias dudas se resolverían.

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Helena, por su lado, a la misma hora, esta borracha como una pasa. Hasta piensa salir y tomar un taxi, llegar a la fiesta y hacerle un escándalo a Diego. Pero se rie de si misma. Se rie frente al espejo porque despues de hablar con el Gato sabe que aún esta gananado, que ella todavía está en su cabeza y que no va salir de ahi fácilmente. A pesar de eso, siente una gran soledad en ese cuartito, unas ganas de ser ella Isabel con un lindo vestido, con fotos, bailando, sonriendo, viviendo...

 mano y trago

Isabel y Diego se han casado, se han ido de luna de miel por una semana, a Santa Martha. Se han tomado muchas fotos y todo el mundo les ha dicho la linda pareja que hacen. Se han tomado fotos bebiendo agua de coco, super bornceados. Han llegado a Lima del viaje un sábado por la mañana. El Gato le ha dicho a su esposa, Isabel, que tiene que asistir a la despedida de soltero de un amigo muy cercano del colegio, pero que no era del grupo de chicos que ella conoce. Isabel le ha contestado muy tranquila que le parece bien, que de divierta, que ella va a llamar a una amiga a ver si se van al cine o a comer algo. También le ha preguntado donde es la despedida, y Diego le ha dicho que en la casa del pata, que queda lejos, por su antiguo barrio en el Centro. Isabel ha sonreído y le ha dicho, diviértete amor.

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Guau, te extrañe tanto!, dijo Diego despues de recuperar el aliento luego de hacer el amor con Helena. Habían pasado tres semanas desde la ultima vez que la vio y se despidio de ella "para siempre", un día antes de su boda con Isa. Desde que había llegado de luna de miel ese sábado en la mañana no podía aguantar las ganas de volar al discreto hotel en el que siempre se encontraban.

La voz de Helena despertó a Diego que descansaba tranquilo después de amarla con todas sus ganas. Gato, tengo que irme rapidito, ok?, es urgente, una de mis tías en provincia esta un poco mal y es la única familia que tengo, ya sabes. Hablamos en la semana, ya?. Y Diego sólo atinó a darle un beso y una sonrisa al sentir que tenía suerte de que esta vez la despedida no le tomara tanto, ahora que era un hombre casado con una esposa que lo esperaba. Encima tenía bastante tiempo para dormir solito ya que se supone que estaba de juerga. Acomodó la alarma de su reloj para dentro de tres horas, cerró los ojos y se durmió.

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Helena sale del hotel y marca su teléfono. En otro lado de la ciudad, Isabel sale y cierra la puerta de su recién estrenado departamento. Está radiante y una vieja melodía le da vueltas en la cabeza…

Fotos: Giovanna León, Internet.

NOTA DE LA AUTORA: Esta es la primera parte del final. Me quedó bastante largo y decidí cortarlo en dos. Gracias por acompañarme en esta locura. Carla