lunes, abril 12, 2010

La playa y un plan (V capítulo)

Me caso!

Le dijo el Gato Diego a Helena después de hacer el amor, mirando al techo con pose meditativa, al encender su típico cigarrillo Hamilton.

En ese momento ella no sabia si reir, llorar o pegarle. Asi que lo único que hizo fue arrancharle el cigarro de las manos, apagarlo y reinciar la faena del amor, esta vez con furia. Luego, cuando hubieron terminado, ella tomó su ropa y se fue. Por primera vez, apagó su celular después de dejar al Gato y lo echó al fondo de su cartera.

**********
Vinieron varios dias difíciles para Helena, quien habia llorado un fin de semana entero al conocer la noticia del matrimonio de Diego con Isa. El le había dejado muchos mensajes, pero ella no le contestaba, no podía. Dolía duro y fuerte saber que el tampoco sería para ella y entonces se debatía entre olvidarlo  o convencerlo de romper su compromiso.

O llamar a Javier.

Porque mientras tanto, ella aún seguia recibiendo llamadas y correos de Javier. Primero le reenviaba chistecitos, a veces tambien links de artículos interesantes de publicidad y en una de esas le habia dicho gordita, te acuerdas de ésta? y era una canción que habían bailado juntos. Luego otro día, le había mandado un email largoooo, preguntando como estaba y a veces no entiendo por que nos alejamos tanto, debemos hablar, te necesito.

A quien debia escuchar?, se preguntaba Helena y se pasaba horas y horas contemplando la calle desde la ventanita de su cuarto…

atardecer 2

De pronto, una semana antes de la boda de Diego, sale Helena hacia su trabajo y en la puerta de la pensión se encuentra con el Gato en persona, esperándola.
-Podemos hablar?...Por favor Helena, estoy mal, no se que hacer, ayúdame.
Helena lo mira y se dipone a irse, el Gato la toma del brazo, sus ojos estan rojos y repite, por favor ayúdame.
-Voy a llegar tarde al trabajo, Diego...
-Te lo pido, escúchame, hace días que no puedo dormir, fumo como loco, la cabeza me da vueltas, siento que no quiero vivir, te necesito, creo que te quiero y que no puedo casarme. No se que hacer.
-Por favor, Diego no me hagas reir, que no quiero. Y menos me pidas ayuda. Tu crees que yo estoy bien?. Yo tampoco puedo vivir en paz, pero si algo tengo claro es que tu no me quieres. Creo que te quiero, que diablos significa eso?. Y soltó el brazo para seguir caminando.
-Helena, por favor súbete al carro, hablemos, tenemos que hablar a solas, no parados en la calle, esto es importante, de esto dependen nuestras vidas...
-Ok, voy a subir (Soy la heroína en esta historia, pensó y en vez de quedarme todo el día pensando en lo que hubiera pasado, mejor me subo y derrepente ahora si nos quedamos juntos). Hablaremos solo un momento, tendré que llamar a la oficina para decir que llegaré tarde.

Pero fueron mas que unos momentos, y tuvo que llamar para reportarse enferma y excusarse del dia de trabajo. Diego no tenía que llamar a nadie porque estaba de vacaciones, pero aun asi tuvo la precaución de apagar su celular, no vaya ser que Isa quiera ubicarlo.

Primero dio vueltas por el barrio, pero luego manejo rumbo al mar, recorrió el circuito de playas, pero no se animaba a parar, lo peor era que no se decian nada y el lo que quería era abrazar a Helena, besarla, era lo único de lo que estaba seguro en ese momento. En la radio sonaba la odiosa cumbia que a ella le gustaba, asi que el decidió apagarla y acelerar.


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-Necesito ir al baño, le dijo Helena, rompiendo el silencio. Asi que el decidió detenerse en uno de los pequenos restaurantes frente a mar de esa zona. Ella corrió a los servicios.

Mientras el Gato la esperaba casi pide una chela, pero dada la situación y que se cagaba de miedo porque no sabía que carajos estaba haciendo, pidió un pisco sour. Señor, pero recién son las 11 de la manana y aún no servimos licor, acabamos de abrir. Bueno, te pago un par de soles mas, pero sírveme un par de piscos y traeme algo para picar, lo que tengas.

En el baño, Helena no se animaba a salir y mirar al Gato a los ojos, tenía ganas de tirarse encima de él y llorar, y la vez, también quería escaparse corriendo. Con qué sucia idea le iba a salir él ahora?, En que iba a terminar toda esa historia?. De pronto se mira al espejo y sonríe, Diego se muere por ella, eso es seguro!.
Sale Helena y lo primero que ve es a Diego sentado con dos vasos de pisco sour.

-Tu no cambias, verdad?. Me puedes explicar que querías hablar conmigo, no que estabas mal…parece que aca estas celebrando algo?
-Bueno Helena, creo que tenemos mucho de que hablar, pero mientras tanto, siéntate y brinda conmigo proque al menos me estas escuchando, eso celebro. Y vas a ver que fácil este pisquito nos suelta un poco y nos decimos ambos nuestras verdades, bien dichas.

Y los dos piscos se conviertieron en dos mas, mientras avanzaba la maána y repasaban juntos su historia. Poco a poco iban saliendo no solo las disculpas, sino los reproches, las risas y los llantos de ambos. Por qué eres tan mujeriego Diego?, dime la verdad, amas a alguien, amas a Isa?...Por qué estás obsesionada con casarte, Helena?, Por qué cuando te digo que me cuentes de tu pasado no quieres?...

De pronto cruzaban miradas también, en silencio, habían pocas respuestas. El perfume de Helena volvía loco a Diego y le empezaba a nublar la mente. Eso y los piscos, claro. Veía a Helena a cada momento mas bella, mas deseable, mas cercana, mas dispuesta. Cada minuto que pasaba se convencía de que era el momento de ponerse los pantalones por primera vez en su vida y mandar la boda al carajo y decidirse por ella.

Por su parte Helena estaba disfrutando esos momentos con Diego con una alegría enferma. Le gustaba la idea de que él la haya buscado, Le gustaba la idea de estar con él tomando un pisco sour durante la mañana, mientras todo el mundo trabajaba. Le hacia sentir bien la idea de que él podía interesarse por ella, pero ahora mas que pensar en que se quedaría con él, queria amarlo aunque sea por última vez, solo por el placer de demostrarse a sí misma lo cínicos que podian ser ambos.

De pronto ella se levanta para ir al baño otra vez y siente un ligero mareo, tres piscos es demasiado, se dice. Entra a los servicios pero solamente se mira al espejo, se siente una mujer grande, bella. Sale rápidamente y va directo a la cara de Diego, a su boca y lo besa. El beso se convierte en abrazo, el abrazo en mas besos y de pronto salen de ahí, se van donde siempre, donde no sólo terminan haciendo el amor como un par de locos, sino que empiezan a planear lo que sería su fuga, el plan para desaparecer juntos y ser felices para siempre.


Lima mar atardecer

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Sebastián marca el número de teléfono por enésima vez y lo cuelga. Es su eterna pesadilla, llamarla o no. Despierta sudando. Prende su PC y busca Lucía en Youtube. Necesita encontrarla, pero tiene miedo...hace tanto tiempo, 4 años, seguro me va a mandar a la mierda…pero si alguna vez fui sabio en amores, lo aprendí de tus labios cantores…


Fotos (Lima, Puerto Rico): Giovanna León

2 comentarios:

redrum dijo...

Novelita rosa? xq? x hablar de amor? Creo que el hecho de escribir ya es pasión en sí, y el tema es lo de menos si logramos atrapar al lector e involucrarlo con la trama... quedo a la espera del chapter VI, my sis.

No dejes de escribir. Y sino te convence tan pequeña frase, quizá lo hará este largo artículo:

http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/10/como-escribir-maldito.html

Maritza dijo...

Carlita amiga recien leo tu novela... me ha capturado, espero ansiosa el siguiente capitulo apurateeeeeeeeeee jejeje besotes.