viernes, abril 30, 2010

Decisiones (VI capítulo)

 -La idea, Gato es que hables esta misma noche con Isabel, no?, preguntó con ojos casi suplicantes Helena a Diego, que casi se dormía. El sol estaba cayendo y había sido necesario prender la lamparita de noche. Minutos antes, las últimas luces del dia habían bastado para los besos post amor mas deliciosos del mundo. Ahora llegaba la noche y era el momento de hacer planes y decisiones.

-Vamos, respasemos el plan pues Gatito. Tu hablas con Isabel y le dices que no puedes casarte ahora. Ok., como dijiste que no le quieres hacer mucho daño, le dices que no es ella, que eres tú, que no estás seguro de dar este paso, que tienes dudas existenciales…o mejor le echas un poco de culpa a ella pues también y le dices que es muy fría, que no sientes que la relación es igual que antes..no se, que necesitas tiempo y que vas a irte de viaje donde tu tio a Holanda (Una ametralladora de palabras parecía Helena).

…En pararelelo, tenemos que ir a ver si nos dan las visas, no?, y de ahí nos vamos a Miami de vacaciones, luego de regreso ya vemos que hacemos...ya pues Gato no me cierres los ojos!. Si no, nos dan la visa, nos vamos a Huaraz pues, donde mis tias, son lejanas pero no importa. Gato, amor, no te duermas pues, tenemos que tener listo...


-Ok, Helena, pero no puedo hablar con Isa esta noche, estoy muy cansado. Mañana la llamo… Ahora dame un beso sabor a pisco sour, ya linda?.

martini 

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Isabel Fernandez-Torres Ugarte, se lee en la puerta de la oficina de la Gerenta Comercial de la Editorial Corrientes. Dentro, está Isa viendo partes de boda, aprovechando la hora de almuerzo, ajena a piscos o planes. Marca el número celular de Diego, su novio, porque quiere hacerle un par de preguntas sobre colores. Está apagado, vaya sorpresa!, piensa. Escoger los colores es básico, esos partes deben salir la próxima semana.

Pero por un momento, todo su caracter decidido y su don de líder se van a la mierda porque no sabe si prefiere el color salmón o el verde olivo. Se queda mirando por la ventana sin ver nada en particular, empieza a tatarear una canción despacito y de pronto ya no le importa ningún color, de ningún parte. Rápidamente se pone frente a la pantalla de su laptop, entra a su correo electrónico, va a la carpeta "personal 2" que acaba de crear y le da doble click al mensaje que le da vueltas en la cabeza desde la mañana:

Fueron suficientes 6 meses para saber que te iba a querer siempre, aunque en ese momento me lo negué a mi mismo, mientras te despedía en el aeropuerto. Después que te fuiste, como quedamos, mis dias regresaron a la normalidad. Iba menos a la playa, pero aún iba, trabajaba durante el dia, bebía y fumaba por las noches. Bailaba, salía, besaba a mujeres, pero de pronto tu sombre aparecía en en el medio, Isabel. Y derrepente ya no era yo haciendo mi vida normal, derrepente era un sonámbulo que te soñaba despierto, que te buscaba en los lugares que un dia caminamos juntos y que quería descubrir tu rostro entre las caras que veía dia a dia. Cuantas veces fui de nuevo a ese punto de la playa en el que nos conocimos, pensando que llegarías como la primera vez, de sorpresa. No te voy a decir que he vivido estos cuatro años asi todos los dias, vas y vienes Isabel, pero no terminas de borrarte de mi, nunca. Me enamoré de ti y no puedo mas con eso, necesito que lo sepas, necesito verte una vez mas y decírtelo en la cara. Lo demás ya no es muy importante para mi. Me lo permitirias?. Es el favor que te pide un hombre tan desesperado, que ha sido capaz de escribir esto. S.

Piura, verano, hace 4 años. La típica pelea con el Gato, que se había paseado por el barrio con una chica que se había levantado, lo cual ésta vez la había obligado a poner tierra de por medio. Seis meses sabáticos que decidió tomarse y en los que conoció a Sebastián y le cambió la vida.

Todo fue muy rápido, congeniaron desde el principio, pero nadie nunca hablo de ningún compromiso. Ella sólo le había contado a Sebastián de Diego dos meses después de estar saliendo juntos, una noche echados en la cama y él se habia reído. Cómo puedes salir con alguien al que le dicen Gato, Isa…

Es mi chico hace dos años, lo conosco desde el cole y la verdad no se bien que es lo que quiero con él por que es un pendejo. Será que me gusta que a pesar que se va con cualquiera siempre vuelve y me ruega, llora, suplica. Será que yo estoy peor que él y que nunca me he enamorado...hasta que te he conocido.

Pero nunca se dijeron te amo en esos 6 meses. Tampoco hicieron planes, solo fueron felices. Y se despidieron tratando de no hacer ninguna escena drámatica cuando Isa determinó que no tenía dinero ni futuro en ese lugar y que era necesario volver a casa.

En cuatro años, se habian escrito, pero muy poco, mas como dos conocidos que como dos personas que habían tenido algo juntos, que habían sentido que no habia nada mejor que el otro. En los últimos meses, no habían tenido contacto, sin embargo, Sebastián le había dado vueltas por la cabeza a Isa con una fuerza increíble. Ella le escribía emails que nunca le enviaba y los borraba, vez tras vez.

atardecer

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Bien tarde en la noche, luego de la playa, los piscos y el amor donde siempre, llegó la hora de despedirse. Te amo, Diego, dijo Helena y besó al Gato con mas ganas que nunca en todos esos meses de indecisiones. Eran pocas las veces en que lo había llamado por su nombre también. Llámame mañana para almorzar juntos y repasar como le vas a hablar a Isabel. Yo ahorita me meto online (como le gustaba usar palabritas en inglés a Helena!) para ver lo la visa, y por si aca, a ver si voy ubicando el fono de mi tia Carmencita, la de Huaraz, que te dije. Te amo, repitió, ha sido el mejor lunes de mi vida, y lo besó nuevamente sujetándolo fuerte de los brazos.

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Es martes por la mañana. Isabel, frente a su laptop, lee el correo que acaba de escribir:.

Sebastián,
Lei tu email. Creo que si debemos hablar. Estoy full en estos dias, pero hare un esfuerzo. Estás en Lima?. Avísame como vas de tiempo.
I.

Y antes de que lea por tercera vez sus palabras y presione "enviar", suena el teléfono.

-Amor, discúlpame que no te llame anoche, me quede en reunion con mi jefe a puerta cerrada hasta las 11y30. Llegue a casa y mi vieja encima me hizo chongo, puedes creerlo, está loca, aún no asume que soy un adulto y que nos casamos en un par de meses.

-Ok, Diego, no te preocupes…tenemos que ver los partes, hay mucho que hacer.

-Entonces linda...almorzamos juntos?

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(El pasado desaparece y eres mia…Esta canción era la que tarareaba Isa, porque le fascinaba a Sebastián, que era bien singular para la música.)

Fotos: Giovanna León.

lunes, abril 12, 2010

La playa y un plan (V capítulo)

Me caso!

Le dijo el Gato Diego a Helena después de hacer el amor, mirando al techo con pose meditativa, al encender su típico cigarrillo Hamilton.

En ese momento ella no sabia si reir, llorar o pegarle. Asi que lo único que hizo fue arrancharle el cigarro de las manos, apagarlo y reinciar la faena del amor, esta vez con furia. Luego, cuando hubieron terminado, ella tomó su ropa y se fue. Por primera vez, apagó su celular después de dejar al Gato y lo echó al fondo de su cartera.

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Vinieron varios dias difíciles para Helena, quien habia llorado un fin de semana entero al conocer la noticia del matrimonio de Diego con Isa. El le había dejado muchos mensajes, pero ella no le contestaba, no podía. Dolía duro y fuerte saber que el tampoco sería para ella y entonces se debatía entre olvidarlo  o convencerlo de romper su compromiso.

O llamar a Javier.

Porque mientras tanto, ella aún seguia recibiendo llamadas y correos de Javier. Primero le reenviaba chistecitos, a veces tambien links de artículos interesantes de publicidad y en una de esas le habia dicho gordita, te acuerdas de ésta? y era una canción que habían bailado juntos. Luego otro día, le había mandado un email largoooo, preguntando como estaba y a veces no entiendo por que nos alejamos tanto, debemos hablar, te necesito.

A quien debia escuchar?, se preguntaba Helena y se pasaba horas y horas contemplando la calle desde la ventanita de su cuarto…

atardecer 2

De pronto, una semana antes de la boda de Diego, sale Helena hacia su trabajo y en la puerta de la pensión se encuentra con el Gato en persona, esperándola.
-Podemos hablar?...Por favor Helena, estoy mal, no se que hacer, ayúdame.
Helena lo mira y se dipone a irse, el Gato la toma del brazo, sus ojos estan rojos y repite, por favor ayúdame.
-Voy a llegar tarde al trabajo, Diego...
-Te lo pido, escúchame, hace días que no puedo dormir, fumo como loco, la cabeza me da vueltas, siento que no quiero vivir, te necesito, creo que te quiero y que no puedo casarme. No se que hacer.
-Por favor, Diego no me hagas reir, que no quiero. Y menos me pidas ayuda. Tu crees que yo estoy bien?. Yo tampoco puedo vivir en paz, pero si algo tengo claro es que tu no me quieres. Creo que te quiero, que diablos significa eso?. Y soltó el brazo para seguir caminando.
-Helena, por favor súbete al carro, hablemos, tenemos que hablar a solas, no parados en la calle, esto es importante, de esto dependen nuestras vidas...
-Ok, voy a subir (Soy la heroína en esta historia, pensó y en vez de quedarme todo el día pensando en lo que hubiera pasado, mejor me subo y derrepente ahora si nos quedamos juntos). Hablaremos solo un momento, tendré que llamar a la oficina para decir que llegaré tarde.

Pero fueron mas que unos momentos, y tuvo que llamar para reportarse enferma y excusarse del dia de trabajo. Diego no tenía que llamar a nadie porque estaba de vacaciones, pero aun asi tuvo la precaución de apagar su celular, no vaya ser que Isa quiera ubicarlo.

Primero dio vueltas por el barrio, pero luego manejo rumbo al mar, recorrió el circuito de playas, pero no se animaba a parar, lo peor era que no se decian nada y el lo que quería era abrazar a Helena, besarla, era lo único de lo que estaba seguro en ese momento. En la radio sonaba la odiosa cumbia que a ella le gustaba, asi que el decidió apagarla y acelerar.


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-Necesito ir al baño, le dijo Helena, rompiendo el silencio. Asi que el decidió detenerse en uno de los pequenos restaurantes frente a mar de esa zona. Ella corrió a los servicios.

Mientras el Gato la esperaba casi pide una chela, pero dada la situación y que se cagaba de miedo porque no sabía que carajos estaba haciendo, pidió un pisco sour. Señor, pero recién son las 11 de la manana y aún no servimos licor, acabamos de abrir. Bueno, te pago un par de soles mas, pero sírveme un par de piscos y traeme algo para picar, lo que tengas.

En el baño, Helena no se animaba a salir y mirar al Gato a los ojos, tenía ganas de tirarse encima de él y llorar, y la vez, también quería escaparse corriendo. Con qué sucia idea le iba a salir él ahora?, En que iba a terminar toda esa historia?. De pronto se mira al espejo y sonríe, Diego se muere por ella, eso es seguro!.
Sale Helena y lo primero que ve es a Diego sentado con dos vasos de pisco sour.

-Tu no cambias, verdad?. Me puedes explicar que querías hablar conmigo, no que estabas mal…parece que aca estas celebrando algo?
-Bueno Helena, creo que tenemos mucho de que hablar, pero mientras tanto, siéntate y brinda conmigo proque al menos me estas escuchando, eso celebro. Y vas a ver que fácil este pisquito nos suelta un poco y nos decimos ambos nuestras verdades, bien dichas.

Y los dos piscos se conviertieron en dos mas, mientras avanzaba la maána y repasaban juntos su historia. Poco a poco iban saliendo no solo las disculpas, sino los reproches, las risas y los llantos de ambos. Por qué eres tan mujeriego Diego?, dime la verdad, amas a alguien, amas a Isa?...Por qué estás obsesionada con casarte, Helena?, Por qué cuando te digo que me cuentes de tu pasado no quieres?...

De pronto cruzaban miradas también, en silencio, habían pocas respuestas. El perfume de Helena volvía loco a Diego y le empezaba a nublar la mente. Eso y los piscos, claro. Veía a Helena a cada momento mas bella, mas deseable, mas cercana, mas dispuesta. Cada minuto que pasaba se convencía de que era el momento de ponerse los pantalones por primera vez en su vida y mandar la boda al carajo y decidirse por ella.

Por su parte Helena estaba disfrutando esos momentos con Diego con una alegría enferma. Le gustaba la idea de que él la haya buscado, Le gustaba la idea de estar con él tomando un pisco sour durante la mañana, mientras todo el mundo trabajaba. Le hacia sentir bien la idea de que él podía interesarse por ella, pero ahora mas que pensar en que se quedaría con él, queria amarlo aunque sea por última vez, solo por el placer de demostrarse a sí misma lo cínicos que podian ser ambos.

De pronto ella se levanta para ir al baño otra vez y siente un ligero mareo, tres piscos es demasiado, se dice. Entra a los servicios pero solamente se mira al espejo, se siente una mujer grande, bella. Sale rápidamente y va directo a la cara de Diego, a su boca y lo besa. El beso se convierte en abrazo, el abrazo en mas besos y de pronto salen de ahí, se van donde siempre, donde no sólo terminan haciendo el amor como un par de locos, sino que empiezan a planear lo que sería su fuga, el plan para desaparecer juntos y ser felices para siempre.


Lima mar atardecer

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Sebastián marca el número de teléfono por enésima vez y lo cuelga. Es su eterna pesadilla, llamarla o no. Despierta sudando. Prende su PC y busca Lucía en Youtube. Necesita encontrarla, pero tiene miedo...hace tanto tiempo, 4 años, seguro me va a mandar a la mierda…pero si alguna vez fui sabio en amores, lo aprendí de tus labios cantores…


Fotos (Lima, Puerto Rico): Giovanna León