jueves, febrero 25, 2010

La llamada (II capítulo de “Nos vemos donde siempre”)

…Guau, te extrañé tanto!, dijo Diego después de recuperar el aliento luego de hacer el amor con Helena.

Habían pasado tres semanas desde la última vez que la vio y se despidió de ella "para siempre" un dia antes de su boda. Había llegado de luna de miel ese sábado en la mañana y al anochecer, le habían faltado alas para volar al discreto hotel en el que siempre se encontraban. Estaba seguro que Helena no fallaría a la cita y no se equivocó.

Yo también te he extrañado, pero esto no puede continuar, pensaba Helena por su lado, sin hablar. No se atrevía a moverse ni a proferir una sílaba. El miedo la dominaba. Miedo de que él se vaya en cuanto ella abriera la boca o de que ella misma explotara y le dijera todo el dolor que le producía saberlo casado con Isabel o por último, que se atreviera a proponerle que si él dejaba todo, ella también lo haría y entonces se quedarían juntos y serian felices para siempre.

De pronto el celular bailarín se remece en la mesita de noche de la habitación, produciendo un extraño ruido, como un zapateo, sacando a Helena de sus pensamientos. Se incorpora ella y mira la pantalla, era Javier. Contesta entre sorprendida y nerviosa, Hola... no, ahora no puedo hablar...no, no me incomódas, te llamo en un rato por favor…gracias…bye.

Era la llamada que había esperado durante tanto tiempo. Meses, días o tal vez toda la vida. Helena necesitaba sentirse querida, deseada, protegida, ella era la reina del romance, la chica linda del cuento y necesitaba que alguien le de valor, que la saque de su pensión vestida de blanco, alguien como Javier…no como el Gato Diego que estaba dormido a su lado y que le complicaba tanto la vida.

 

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Javier habia cortejado a Helena como tenía que ser, educada, finamente, con invitaciones y regalitos lindos. Le había pedido ser enamorados un día regresando de la playa, con esa preciosa canción de fondo, mientras siga viendo tu cara en la cara de la luna, mientras siga escuchando tu voz…Y ella le habia dicho que "si" al bajar de auto y se habían besado tan rico.

Desde ese dia, Helena y Javier eran los enamorados mas felices del mundo. El le traía chocolatitos Sublime y la llamaba gordita, era un hombre bueno. Lástima que no comprendiera que ella era una chica tan linda y que todos tenian que mirarla y que eso le diera rabia, que lo pusiera tan celoso.


Habían muchas cosas que Helena tampoco comprendía, eso si. Como cuando un dia una vendedora en una tienda del Jockey Plaza no había querido mostrarle esos zapatos de esa marca extranjera que costaba caro. Esta bien que sus zapatos fueran de Trujillo y ella en verdad no comprara en el Jockey, pero esos zapatos estaban bien bonitos y esa mujer la miró mal.

No entendía porque a veces esas vendedoras y las chicas de la universidad no se daban cuenta que ella era linda y porque hablaban medio asi en inglés, que ella no entendia y con cara tan seria, si la vida era linda en castellano, en salsita, en cumbia y danzando. Y que pena que Javier no entendía que ella tenia que bailar con los otros chicos del trabajo tampoco. Ella si era la estrella ahi, entre ellos. Bailando y riendo ya no se se sentía tan rara, tan fuera de lugar en la vida.

Lo que si le gustaba mucho a Helena era como Javier la cuidaba y la ayudaba en el trabajo cada dia. Se repetía casi a diario lo suertuda que era. Que Javier fuera su jefe y su chico era la cosa mas genial del mundo, aunque fuera un secretito. 

Helena quería a Javier, sí, y la mayoria del tiempo lo veía muy serio y se preocupaba. Ella quería hacerlo reir y decirle que queria amarlo como una loca para siempre, queria casarse con el y tener hijitos. Eso era lo que mas le entusiasmaba, el casarse, los hijitos, una vida linda y normal, en una casita, no en una pension fría, de señoritas sin familia. Suficiente con los 5 horrorozos años que había pasado ahí mientras estudiaba en la universidad.

Quería mucho a Javier pero le daban entre gracia y nervios esos interrogatorios que él le hacia por las noches, como le revisaba la lista de llamadas en el celular. Encima no sabía porque toda esa pasión, ese carácter fuerte no se reflejaba en sus manos, en su boca, ya que luego de los primeros apasionados besos, no habia nada mas que un sexo incípido de vez en cuando, y hablar de matrimonio, nada.

Por qué Javier no queria casarse, por qué tantos celos, tanta seriedad,  se preguntó Helena durante muchas noches, chela en mano, escuchando cumbia, en la soledad de su cuarto…


2 comentarios:

Anónimo dijo...

...ah entonces resulta q Helena es toda una "gata fiera" ja ja y ademas no sabe a quien quiere....era de esparar q fuera a la cita,pero ya q no se el final al menos diras "C" como es q conocio a "Cachito" perdon a Javier...creo q fue en una pollada y ella estaba con sus zapatos comprados en trujillo.
Que mala eres "C" jeee...haremos una rifa para vestirla mejor...
Mas haya de todo,no me gustaria estar en el papel de ningunos,se ve q es una historia bien jodida.
Y el soundtrack,bien puesto..."cuando te enamoras" si pues.te nublas,te pierdes en esa nubecita y aunque te digan,no quieres bajar....ya me contagio la cancion,asi q un dia hare mi pedido en la radio..."Orquesra Candela"..con cariño!!!

carlapereyra dijo...

Creo que el hecho de como se conocieron Javier y Helena se puede intuir un poco, ya que Helena menciona que el es su jefe...por ahi claro que habran mas detalles, para que la historia tome mas cuerpo y las cosas se entiendan mejor, al menos eso espero. Gracias por comentar, asi siento que no estoy hablando sola!