miércoles, octubre 07, 2009

El colegio

(Ideas sobre la educacion en mis tiempos, expresadas sin mucha gracia, a riesgo de perder a mis cuatro gatos lectores)


Sorry mamá y monjitas buenas de mundo, porque tal vez ustedes no tienen la culpa. Es el sistema. O las dos cosas juntas (monjitas y sistema) que hacen una dupla tan genialmente mortifera que no se la deseo a nadie. De verdad, a nadie.
¿O soy solo yo?. Seguro alguien va a decir que si le gustó el colegio, tal vez varios mas de los que creo, pero se que algunos tambien cantarán conmigo y el F, al colegio no voy mas...
A ver, quién levanta la mano para responderme, ¿Qué es lo positivo que a alguien se le puede ocurrir que resultará de sentar a 40 niñas en carpetas que forman hileras, en un salón grande, mudas, inmóviles, por periodos que van entre una y una y media horas seguidas?. Cero espacio para la creatividad y para el individualismo. Cero empatía, cero alegria, cero entusiasmo, cero energia bien canalizada. Silencio, solo silencio y oportunidades para las de siempre.
Yo recuerdo que eran solo cinco chicas las que tenian las brillantes respuestas a las preguntas de las profesoras, y lo peor, muchas veces yo tambien tenia las respuestas, pero se quedaban en mi cerebro encajonadas. ¿Por qué? Tal vez por miedo a equivocarme y no ser aceptada, por apatía, por rebeldía o porque simplemente no me sentía parte de esa masa de gente, donde dedicadas educadoras solo tenian memoria para los apellidos (NI SIQUIERA CREO QUE LOS NOMBRES) de estas cinco iluminadas de siempre (que fácil, si ya sabian todo, necesitaban retos mas altos). El resto éramos solo una masa de personitas de pelos atados con cinta negra y bocas que debian permanecer bien cerradas.
Calificativos tenemos muchos: las estudiosas, las nerds, las vivas, las agrandadas. Varias veces he leído o escuchado comentarios como que si pues, yo era la estudiosa, la nerd del salón, pero ahora gano no se cuantos mil dólares e hice una super maestría y tengo un depa regio y soy gerenta y la gente me admira. Y la que se creia viva es ahora madre soltera y no acabó la universidad, o no la piso pero ni de visita, pobre! . Asi que la que no estudió, o tal vez si lo hizo de una forma mas austera, esa esta mal en la vida, esa es necesariamente infeliz? O no tiene exito?. Y encima qué?, osea si tu estudiaste mucho, levantabas la mano a cada rato en el cole, tuviste buenas oportunidades o te las buscaste y las conseguiste, trabajaste duro y tienes plata y eso te hace feliz, chévere contigo, de verdad que bueno por ti, pero...que significa eso realmente? Acaso el éxito es la medida directamente proporcional a como luces o a cuanto dinero tienes en el banco?. Es decir, hacer lo que la sociedad considera lo mejor y lo correcto representa haber ganado, como en los concursos de matemáticas, el primer lugar?... Yo particularmente creo que la vida y la felicidad tienen muchos colores, formas y sabores, exactamente como cada una de las personalidades, fortalezas y debilidades que albergaban esos forzadamente sileciosos salones de clase. Por lo tanto, discrepo también en esa idea que se nos inculcaba en las escuela de esa época de estudiar para ser personas de provecho de un buen nivel social. (Hasta ahora quisiera saber que significa buen nivel social)
Tolerancia y mente abierta, eso nadie lo enseñaba o siquiera lo insinuaba, aunque sea entre lineas. Memoriza, acepta, cree a pie juntillas y llegaras lejos, esa era la consigna .
Yo no puedo decir que sea mejor o peor que nadie, soy yo y eso para mi es suficiente. En mis tiempos de colegio religioso de mujeres fui tal vez, tan insignificante para los estándares del momento, que no se como etiquetarme a mi misma (que asco etiquetarme, soy única, somos unicos!). Ninguna profesora sabía mi nombre, no tenia grupo, no era de las mas bonitas, ni de las estudiosas, ni de las mas feas, ni de las de plata, ni de las misias, no era de las nerds, no de las atléticas (y eso de ser buena o mala en deportes es otro tema). No era nadie que pudiera encajar en algún sitio. Tenia un par de buenas amigas, me gustaban el arte y las letras y no me daba la gana de demostrar que era mejor o peor que nadie. Tal vez alguien lo llame conformismo, yo lo llamo falta de motivación.
Durante los últimos cinco años de la secundaria fue, creo, donde se inicio mi pánico a estar quieta en un lugar cerrado. Odio las ataduras, casi no puedo esperar turnos en lugares llenos de gente porque siento que me ahogo, siento que puedo enloquecer y hablo en serio. En el carro pongo mi mano entre el cinturon y yo, y en el avión, la pongo encima también, lista para desatarlo en cuanto den el aviso. A mi por favor no me amarren, no me repriman!
Y no estoy resentida con nadie de aquella época. Sólo creo que el currículo era pobre, que el memorismo no sirve de mucho en la vida, que pude, que pudimos haber aprendido mas y de esa forma disfrutar mas de la vida, que podíamos haber sido mas escuchados, queridos, confrontados y retados tal vez, que podiamos ser mejores personas, descubriendo el placer de saber no para sacarse 20, no para que la profesora sepa tu nombre, no para llegar a a Universidad en primer puesto y ser grandes jefes (lo cual no es nada malo tampoco) sino para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
Ahora que soy madre creo que cuando uno es pequeño tiene muchisimo potencial y es el momento donde uno aprende el gusto por el saber, por el confrontar ideas con base, donde uno va definiendo sus preferencias, delineando sus tendencias, pero a la vez va aprendiendo a tolerar, a escuchar, a mirar con los ojos bien abiertos, y su cerebro y voluntad son tan moldeables que se pueden cambiar siempre hacia las cosas mejores....en todo eso pienso cuando recuerdo esas largas horas sentada en esa silla fria de mi escuela, tratando de mirar por la ventana y huir con mi mente, porque la lección me parecia aburrida, monótona, porque sabia que a la profesora no le interesaba mi opinión, porque sabia que no podia dudar de lo escuchado, porque ni mombre era Carla Pereyra y no numero 20 y alguien tendria que haberlo notado.

Al colegio no voy mas, para que?, si yo ya se un montón!*
*Linea de "Al colegio no voy mas " de la banda Leusemia.

4 comentarios:

redrum dijo...

Antes que nada my sis, mi querida y siempre extrañada Carla Pereyra Sime del Perú, miles de sorrys x haberte abandonado dos días seguidos a causa de mi sueño (prometo, postrado de hinojos antes tus divinas plantas, no volver a hacerlo)... en cuanto al post, pues (no) está demás decir que me encantó y me identifico con cada palabra vertida en él... me hizo recordar un diálogo que dijo Chandler en Friends:

-Tengo que ir a trabajar. Pasaré los numeritos de la columna de la izquierda a la de la derecha. Porque si no lo hago... pues en verdad no pasaría nada.

No pasaría nada. O tal vez sí: seríamos como los anarquistas de El Club de la Pelea (Brad Pitt y Edward Norton), demostrando en cada acto que uno no es la ropa que usa, ni los muebles comprados en Ikea, ni la cantidad de credit-cards que posee (esto me hace recordar que la peli termina con este par de entrañables terroristas hijos de mil putas volándose todas las centrales de crédito del país y regresando todas las deudas impagas a CERO). Uno es lo que es, aunque a veces no sepa muy bien que es ni que lo es.

Tu post no es más que un bien estructurado arrebato en honor a la adolescencia malgastada. Y por eso vale más que todo el éxito de tus 5 compàñeritas juntas. Y a riesgo de ser inconsecuente, yo te pongo 20. Por inconformista. Por misfit. Because you will always smell like a teen spirit.

carla dijo...

Broooooooo, que genial que me hayas caCtado jajajaja. Y me has emocionado on las ultimas dos lineas de tu comentario. Echemos abajo la estacion del tren...!!

El Cronista de la Plaza de la Vila de Gràcia dijo...

A mí no me molestó tanto el colegio. Sólo me reía con lo prosaico de lo que nos enseñaban, pero yo me sentía demasiado por delante de los demás. Tanto, que no acabé la universidad por creerme más inteligente que mis profesores y compañeros.

Hoy que los veo alcanzar el éxito material / profesional que a mí todavía me esquiva, veo también que lo hicieron después de desoír a su corazón, y eso está cobrándole factura (drogas, alcohol, sexo) a más de uno de mis amigos. Me costará más o moriré en el intento, pero ese será un precio que no pagaré.

Y por lo que veo, tú tampoco. Besos.

Anónimo dijo...

En el breve tiempo que trabajé como profesor, traté de inculcar el sentido crítico de mis alumnos: "El primer deber de ustedes es poner en duda todo lo que yo les diga"...
También traté de enseñarles el placer de aprender y, sobre todo, de descubrir y comprender, no memorizar, pues eso lo puede casi cualquier máquina.
"The pleasure of findings things out" es el título de un libro de Feynman, uno de los espíritus más abiertos y encantadores que han tansitado por este mundo.
Gustavo