lunes, agosto 17, 2009

Que nadie te convenza

Te juro que nos queríamos y que nadie trate de convencerte de lo contrario. Erámos uno solo. No me acuerdo la primera vez que lo vi, o tal vez si, un poco. Me acuerdo que se hicieron las cosas como antes, como en nuestra época. Un amigo me dijo que él quería hablarme, o que le gustaba, o las dos cosas, no puedo decirte con seguridad. Asi empezo la historia y ya sabes un poco como acabó, pero que nadie te diga que no nos amamos.
Que nadie te diga que no hubo amor, no me dejes a mi decírtelo siquiera, o en todo caso no me creas cuando te lo diga. No sabes como nos queríamos aunque tal vez lo presientas. Nos queriamos con cada nota de cada canción de ese loco trovador tan viejo, con cada minuto de un dia perfecto de febrero, de diciembre o de mayo.
Como no iba a haber amor en ese dia que bebimos tinto mas de 20 horas sin parar, primero solos, luego con amigos, mas tarde huyendo para buscar mas trago, para encontrarnos en medio de un parque sin nadie alrededor. Asi se hacian las cosas en esos tiempos de los que te hablo, o al menos, asi las hacíamos nosotros cuando las plazas y las calles eran tomadas por asalto por los amores, por la música, por la protesta, por la locura. Ese dia el amor parecia jamás acabarse, se renovaba con cada sorbo de tinto barato, con cada beso que pedia mas pero tenia que conformarse, con cada mirada, entre los dos, entre la gente; con cada roce de manos, de brazos, de piel, con cada risa, con nuestros olores y cada silencio tan lleno de todo en esa vieja casa que algún dia te voy enseñar. Y el amor crecía y nos tomaba como rehenes durante horas, durante días en que los que nuestro mundo éramos solo nosotros. Te lo digo de verdad, no exagero.
Habia tanto amor, no se si tanto que nos volvió insanos.
En un mundo perfecto yo hubiera podido amarlo toda la vida, no se si el a mi, pero lo hubiéramos intentado. Con el podía reirme de veras, cantar de veras, ser yo de veras. Me descubri entera, para el, para mi y para el mundo. Me hubiera gustado que nos veas juntos, riendo, hablando bajito en medio de la gente, hablando fuerte en el silencio de la noche, haciendo planes, haciendo musica, comiendo, durmiendo, éramos uno. Pero un mundo perfecto no existe y cada uno tomo su camino lejos del otro, con esfuerzo, con dolor, en la vida real.
Y en momentos como estos te miro a los ojos y puedo verme a mi misma. Recuerdo quien soy a pesar del tiempo, de los dias, de las noches, de las risas, de las lágrimas, de las cóleras, de los deseos y contratiempos de nuestras vidas. De ese modo vuelvo a él y vuelvo a ti desde el principio. Y lo celebro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo estoy convencido, lo sé, que lo importante para mí es conservar la capacidad de amar. Que otros me amen o me detesten es irrelevante pues se trata de sentimientos ajenos.
Sé siempre tú.
Gustavo